Conjunto Histórico

Un conjunto suele definirse mediante una propiedad que todos sus elementos poseen: en este caso, sin duda, la belleza. Este conjunto aparece rodeado por una muralla, realizada durante el siglo XIV, que engloba en su interior a las diversas edificaciones urbanas así como los edificios emblemáticos del municipio. Podemos observar, en el trazado urbanístico, la existencia de dos zonas diferenciadas; la superior, con calles estrechas y zigzagueantes, y la inferior, donde las calles son de trazado lineal, adaptadas a la topografía. En 2005, se declaró el conjunto Bien de Interés Cultural.

El Castillo

Este castillo visibiliza en la torre central circular, las huellas de la arquitectura carlista del siglo XIX, siendo uno de los pocos ejemplos en la Comunitat Valenciana. Su origen es muy anterior. Situado en lo alto de la villa, donde se documentan indicios de poblamiento anterior, su utilización como tal es de origen andalusí. Conquistado por Jaime I en 1233 ha sufrido diferentes reformas a lo largo de su historia, siendo sus vestigios más antiguos del siglo XIV; momento en que el maestre de la Orden de Montesa obliga a la población de Vilafamés a reparar y reforzar las fortificaciones del lugar.

Ermita del Calvario

¡Levantad la mirada y observad este edificio de fachada construida por sillares labrados! La capilla está dedicada al Santo Cristo del Calvario y se puede distinguir por la inmensa cúpula de tejas azules que la cubren. Este templo es uno de los pocos de planta octogonal que han sobrevivido. En el interior, destacan los frescos con imágenes de la Pasión del artista Joaquim Oliet. Al tratarse de una ermita dedicada al Calvario, como es habitual antes de llegar, encontramos las diferentes estaciones del Vía Crucis donde se ilustra la Pasión de Cristo.

Iglesia de la Asunción

Su construcción comenzó en 1594, con planta trazada por el maestro de la Seo de Tortosa, Martín de Mendoza y adjudicada para su realización a Juan Palacios. En 1778 se reforma, prolongándose el crucero con la Capilla de la Comunión y nuevo presbiterio. El retablo mayor, de principios del siglo XVII, fue trazado por Agustín Sanz y adjudicado a Bernardo Monfort.
Destaca la decoración pictórica al fresco en la Capilla de la Comunión y pechinas de la cúpula, obra de J. Oliet, así como interesantes ornamentos, orfebrería y zócalo de cerámica valenciana del siglo XVIII.

Iglesia de la Sangre

La Iglesia de la Sangre constituye el primer recinto de época cristiana de la localidad. Tras la conquista de la villa por el rey Jaume I, se procederá a la construcción de este templo, dedicado a Santa María. En origen se trata de una iglesia del tipo denominado de «reconquista» dotada de una nave de salón, con arcos diafragma para sustentar la cubierta leñosa, a doble vertiente o, bien, plana. En la construcción inicial de la iglesia, se aprovecharon una serie de elementos arquitectónicos preexistentes como son un aljibe de época hispano-musulmana, que será utilizado como cripta de enterramiento, y parte de la muralla.

Ermita de Sant Miquel

La Ermita de Sant Miquel es un ejemplo de arquitectura religiosa sencilla con fuerte arraigo local. Construida en 1640 gracias al legado de Pere Albella, presenta una amplia fachada y un porche porticado que invita al recogimiento. Este espacio, ligado a la devoción popular, mantiene viva la memoria histórica y espiritual del territorio.

Yacimiento del ‘Abric del Castell’

Un yacimiento que provoca el efecto WOW. Un abrigo, cercano al castillo, alberga un soberbio conjunto de pintura rupestre esquemática organizado en 3 paneles. El primero muestra un motivo compuesto formado por una espiral y unos trazos descendentes que podrían representar un antropomorfo, una esquematización de una figura humana. El panel central conserva restos de círculos concéntricos que podrían formar parte de un oculado de grandes dimensiones. En el tercer panel se localizan motivos que parecen organizarse alrededor de un oculado representado en posición central, a la izquierda series de puntuaciones y barras rojas y blancas, y, a la derecha, dos tectiformes.

Poblado Íbero Els Estrets – El Racó de Rata

El yacimiento arqueológico de Els Estrets-el Racó de Rata, que data entre los siglos III-I a.C., dentro del llamado período Ibérico Tardío, se sitúa sobre el espolón sur-oriental del Tossal d’en Bosch. Destaca del poblado una potente muralla a la que se adosan torres cuadrangulares y circulares. En su interior se hallan calles y viviendas con paredes que superan los 2 metros de altura, indicando la existencia de un piso superior; en ellas se han podido documentar distintas áreas de trabajos domésticos como molienda de cereales, almacén, telares, etc., y restos humanos asociados a ritos de protección de las casas.

Campo de aviación

Entre 2017 y principios de 2018, el Ayuntamiento de la localidad promovió un proyecto de puesta en valor de los vestigios todavía conservados del aeródromo. Esta iniciativa, que ha contado con el trabajo de arqueólogos y especialistas en historia militar, ha dado como resultado la creación de un gran espacio al aire libre concebido como un museo, en el cual se puede comprender mejor el desarrollo de la guerra aérea al este peninsular mediante la visita a los restos del campo. Entre los restos conservados se encuentran varias zonas de trincheras transitables, un barracón de cocinas, la torre de telecomunicaciones, el refugio antiaéreo del Estado Mayor, un refugio elemental, un polvorín, etc. A estos se le suman los perfiles a tamaño real de un piloto de la Legión Cóndor y un *Polikarpov I-15 o una placa de homenaje, entre otros. Hay que destacar también que todo el conjunto cuenta con paneles de información en varios idiomas, zona de aparcamiento y picnic.

Experiencias

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