Vall d’Alba toma su nombre de la alquería musulmana Alba. Este “valle blanco” de los mozárabes perteneció a Vilafamés hasta 1925, fecha en que se segrega y se constituye como municipio. En una sucesión de movimientos del tablero, Jaume I donó inicialmente el lugar al Monasterio de Benifassà, pero lo recuperó en 1244 para donarlo, posteriormente, a la Orden del Hospital recibiendo la Carta Puebla en 1264. Finalmente pasó a dominios de la Orden de Montesa hasta su segregación. La huella de este pasado hospitalario ha quedado grabada tanto en el carácter acogedor de su gente como en el escudo del municipio, en el que rezan las palabras latinas: “labor” y “virtus”, es decir, trabajo y virtud.
Imprescindibles
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