Vall d’Alba toma su nombre de la alquería musulmana Alba. Este “valle blanco” de los mozárabes perteneció a Vilafamés hasta 1925, fecha en que se segrega y se constituye como municipio. En una sucesión de movimientos del tablero, Jaume I donó inicialmente el lugar al Monasterio de Benifassà, pero lo recuperó en 1244 para donarlo, posteriormente, a la Orden del Hospital recibiendo la Carta Puebla en 1264. Finalmente pasó a dominios de la Orden de Montesa hasta su segregación. La huella de este pasado hospitalario ha quedado grabada tanto en el carácter acogedor de su gente como en el escudo del municipio, en el que rezan las palabras latinas: “labor” y “virtus”, es decir, trabajo y virtud.

Imprescindibles

Recorrer la ruta del arte por el casco urbano y descubrir bellas esculturas con grandes mensajes.

Panorámica de la Ermita de San Cristòfol, el balcón de la Plana de l’Arc. Maravíllate de la cromática de los árboles frutales, las montañas impresionantes y los pequeños pueblos coquetos del destino. De camino encontrarás la bicicleta gigante.

Visitar el Museo etnológico y viajar a través del mundo rural.

Ruta de las Norias: conocer la arquitectura del agua por caminos rurales que nos dejaron la cultura de alquerías musulmanas.

Acercate a la fuente y el lavadero del Pou de Beca, donde encontrarás también una de las sillas gigantes.

Descubrir las escuelas rurales de las pedanías de La Barona, La Pelejana, Mas de Toribio y Montalba. Espectáculos de vida rural.

Disfrutar de una buena comida en cualquiera de sus restaurantes, con una cocina de 10.

Hacer una visita guiada y una cata de aceites en una almazara, una experiencia muy sabrosa.

descubre todo lo que hay en Vall d'Alba

Dónde ir

Benlloc
Cabanes
Les coves de Vinromà
La Torre d’en Doménec
Vall d’Alba
Vilafamés
Vilanova d’Alcolea